Érase una vez
en una vida lejana
un guerrero casi muerto
con el alma cercenada
Cayendo la sangre
el veía ríos de vida
vida pura que iniciaba
y que maldita su camino recorría
Vuelve a mi cuerpo le decía
y recogía con sus manos heridas
las alzaba y bebía
pero como siempre muriendo seguía
Viviendo medias vidas
colgado de unas nuevas
nunca vivía, nunca moría
siempre opuesto al alma
muriendo en vida y ansiando a la muerte matar
sábado, 31 de julio de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario